viernes, 15 de mayo de 2015

Capítulo 20: Eduardo Alemán

-Y… ¿Qué piensas hacer hermano?
-Maldita sea, no lo sé Freddy, no lo sé.
-¿Estás consciente de que la guaneaste verdad?
- ¿Y qué querías que haga? Estaba enojado.
-Pensar, bro. Quién sabe y el tipo sólo era un amigo o alguien que gusta de joder, tú te pusiste muy gallito.
-Es que… por qué mierda tenía que contestar ése sujeto. Y todavía tiene el atrevimiento de recalcar que soy su “Ex novio”
-Eso es lo que eres.
-¿Tú también?
- No te enojes conmigo. Sólo te recuerdo que fue usted, caballero, quien acabó con la dama que lo tiene mal.
-Si la conocieras… Ella siempre es tan linda, incluso cuando anda enojada es linda, de caprichosa también es linda, cuando sonríe es doblemente linda, cuando pone esa carita seductora también es linda y …
-Ya entendí el concepto, hermano. Es linda.
-Sí.
-Y tú andas enamorado.
-Como pensé que jamás lo estaría.
-¿Cuál es el plan en éste caso?
-Quiero regresar, quiero verla, quiero abandonar esta mierda y hacer que ella vuelva a estar a mi lado.
-No pienses con el corazón, bro. Entiendo que la quieras, que la niña te traiga como tarado y todo el rollo pero… Tienes responsabilidades que cumplir aquí, tu padre te necesita al mando de la empresa.
-¿Cuándo se complicó todo?
-Cuando creciste, y sobre todo, cuando te enamoraste. ¿Qué tal si después del trabajo vamos a un antro?
-¿Y tú crees que yo tengo ganas de visitar un antro?
- Vamos Eduardo, déjate de huevadas hermano, anda, hazme caso, nos vamos a divertir.
-No lo sé, Fred.
-Paso por ti a la hora de salida, ahora… Me largo, tengo unas muñequitas que necesitan de papi.
-Tan mujeriego como siempre.
-Tú eras así antes de conocerla, quizás y podamos revivir viejos tiempos esta noche. Adiós, marica.
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-¿Listo para irnos?
-¿Terminaste tu cita con tus nenas?
-Les di un poco de lechita y quedaron satisfechas.
-Eres tan puerco.
-Ya marica ¿Vas o vas?
-Sí, espera, sólo termino de firmar estos papeles y ya. Yo sí trabajo.
-Oh, pero si yo también, hago un duro trabajo de caderas y muslos. –dijo moviendo su cadera de atrás para adelante repetidas veces-
-Jajajajaja no cambias, listo, vámonos. ¿Dónde iremos?
-¿Quieres nenas o sólo tomar?
-Sólo tomar.
-Entendido, vamos por nenas.
-¡FREDDY!
-¿Qué? Tu calla y disfruta ¿Quieres?
-Soltó un suspiro pesado y dejó que su amigo lo llevase a donde sea que estuvieran yendo, Fred siempre había sido de ése tipo de chicos donde no importa de qué lo convenzas, siempre hará lo opuesto a lo que dices porque es de lo que piensan que uno dice lo que la razón le dicta y se guarda lo que en verdad desea. Después de estar una media hora metidos en el tráfico, llegaron a su destino-
-Anda, baja, ¿Te vas a quedar ahí?
- ¿No es muy estrambótico este lugar?
-Pero están las mejores nenas de la ciudad.
-Bajó del coche y le puso la correspondiente alarma. Yendo tras  su amigo, ingresó al susodicho lugar, había luces de neon por todas partes y en todas las direcciones. ¿Si hablábamos de tíos? Había los tipo A1, clientes habituales a los cuales nadie les para bola y por eso recurrían a éste tipo de establecimiento para satisfacer su morbo; los tipos A2, jóvenes que apenas habrían pasado los 18 años y como ellos decían “Se iban de putas”; los tipo A3,personas como Eduardo, llevados por un loco amigo a ver mujeres. –
-Me vas a decir que no andan guapas las chicas?
-Ninguna es como Lu.
-Ya, venga, no seas mamón, por lo menos una noche deja de pensar en ella.
-Un whisky por favor –Dijo al barman directamente-
-Que sean dos –Replicó Fred-
-El primer Whisky desapareció del vaso como si de agua mineral se tratara.- Ése es el Eduardo que conozco, sírvale otro. –Ordenó Fred- Oye muñeca, hazle un show particular aquí a mi deprimido amigo. –Una de las jóvenes se acercó a ambos y comenzó a bailar sensualmente, mientras Fred hacía de las suyas y le dejaba dinero alrededor de sus pendras… Eduardo seguía tomando copa tras copa de whisky ¿Cuántas iban ya? 8 o 10 seguramente-
-Fred, hermano, yo te quiero.
-Eduardo, joder, no te pongas mamón, no soy gay.
-hip, me siento mareado.
-Vamos a casa, has bebido suficiente por hoy.
-No no, no quiero ir a casa, ahí no hay nadie.  Tengo que llamar a alguien –Eduardo tomó su celular entre las manos y comenzó a marcar un número-
-Estás bien wey si piensas que voy a dejar que la llames en este estado ¿Quieres arruinar todo? Vamos a casa.
-Freddy pagó la cuenta de ambos y se dirigía a la puerta para llevarlo a su casa.-
-Fred, es lu. –Dijo acercándose  a una muchacha de cabello largo y ondeado, de contextura delgada y tez mestiza-
-No es, vamos a casa, estás mal. Perdona, amiga.
-Lu, te he extrañado tanto. –Eduardo se acercó abrazar a la muchacha quien perpleja andaba cual estatua-
-Me estás haciendo pasar vergüenza, joder. Eduardo Alemán, vámonos ya.
-A regañadientes sacó al tambaleante muchacho de aquél lugar, lo subió en la parte de copiloto del auto y condujo hasta su casa para asegurarse de que llegara vivo. Al llegar, buscó entre su chaqueta las llaves de su puerta y al encontrarla se adentró hasta la habitación, donde prácticamente lo tiró y se deshizo de sus zapatos. –
-Me siento tan mujer en estos momentos.
-Lu… Te amo,princesa. Mi Lu, voy a regresar por ti. Mi niña, te conquistaré de nuevo.
-Lo he perdido. Oye, Edu… ¿No quieres una amiguita esta noche?
-Lu…
-Eres imposible hermano, me voy antes de que me confundas con ella.
-Lu no es fea.
-Para lo que tienes gracia, imbécil.
-Ah, ¿dónde estamos? –Dijo volviendo en sí-
-Vinimos a nuestro nidito de amor.
-Calla homosexual. ¿A qué hora llegamos aquí?
-Ni 5 minutos será, no quisiste nenas. ¿Llamo nenas? Una para ti y otra para mí, no le voy a los tríos.
-Ni yo.
-¿Eso es un sí?
- Si quieres haces tus cochinadas en el cuarto del costado, yo dormiré.
-Que aguafiestas, más para mí. –Fred cogiendo el teléfono de casa sacó de su agenda un par de números y les dio la dirección- Igual pedí dos, eh. Tú ya ves que haces con ella. –A los 15 minutos sonaba el timbre de la casa,  Fred saltando de la cama fue abrir, dejando a pasar a dos jóvenes de cuerpo escultural, bien proporcionadas de adelante y de atrás- Hola nenas.
-Estamos de suerte, al menos uno es guapo. –Le dijo una la otra- Tendremos que jugar piedra papel y tijera.
-Por aquí preciosas. Bien, éste es mi amigo Eduardo, está con un par de copas encima pero es buena onda.
- Error, los dos andan buenos. Pido al ruloso –Dijo la pelinegra con sonrisa pícara, aventándose a la cama donde yacía el muchacho-
-Linda, no pretendo ser descortés pero aquí el goloso es mi amigo. –Dijo señalando a Fred-
- A ti no te haría nada mal un poco de diversión –Susurró muy cerca al oído de éste-
-Ahí te ves, hermano. Yo me divertiré por otros lares –Mencionó Fred llevándose a la peliroja al cuarto continuo.-
-Eres muy linda pero no, no le haré eso.
-¿A quién?
-Tengo una enamorada, bueno, una ex enamorada.
- Y si es tu ex ¿Qué te preocupa? –Comenzó a besar su cuello, mientras una de sus manos se encargaba de desabrochar la camisa del contrario, terminando, bajó delicadamente la misma hasta toparse con sus pantalones y comenzar acariciar su bulto por encima de las telas. –
-N-no lo sé –Dijo un nervioso Edu-
-Déjate entonces –Susurró la mujercita esa, se quitó lo que llevaba encima, que no serían ni dos retazos de tela. Dejando al descubierto sus pechos, llevó una de las manos del adverso hacia ellos, dejando que la acariciara- Ahora vas a estar con una verdadera mujer. –Dijo con una sonrisa de satisfacción  mientras le bajaba los pantalones al otro- Así me gusta, que cooperes conmigo. –Eduardo no decía nada, simplemente se dejaba llevar, estando medio desnudo, la tipa recostó sus pechos contra el pectoral del contrario y se acercó a besarlo, apenas sus labios rozaron con los ajenos, fueron debidamente correspondidos, las manos del chico cobraron vida y comenzaron acariciar la anatomía de la extraña- Lu… -Susurró mientras la besaba.-
-¿Cómo me llamaste?
-¿Eh?
-Mira idiota, al menos debes estar consciente de que tienes sexo conmigo ¿Ok?. A puesto que soy más mujer que tu mocosita, ésa Lu.
-¿Ahora hay putas decentes? –Dijo ironizando-
-Si serás hijo de puta –Dijo pegándole una cachetada y vistiéndose dispuesta a irse-
-Oye, mi niña era más mujer, lograba encenderme sin tanta cosa.
- ¡GILIPOLLAS!

-Eduardo comenzó a reírse fuerte ¿Por qué se reía? Ni la mínima idea, seguramente la escena fue muy cómica para él.-
-A ver cómo te la arreglas sin celular, imbécil. A lu le encantará una llamadita mía.
-Lo siguiente a escucharse fue el cerrar de una puerta y un carro alejándose- Mierda, mi celular. –Una mujer rechazada era el peor de los peligros ante una sociedad, y estaba claro que aquella mujer, muy cuerda no andaba. Eduardo cogió rápidamente el teléfono de casa y marcó el número de la menor-
- ¿Aloh?
-No le creas nada, absolutamente nada de lo que te diga, todo es mentira.
- ¿Eduardo?
-Te juro que está loca, que nada es cierto, yo sólo pienso en ti.
-¿Estas ebrio?
-Sí, bueno no, algo, pero debes creerme.
- No sé de qué me estás hablando.
- ¿No te ha llamado alguien?
-Uhm… No(?)
- Mierda.
-¿Estuviste con alguien?
-Sí, pero no en ése sentido. Freddy creyó buena idea contratar… -¿Qué carajos es lo que estás a punto de contarle? Dijo su subconsciente-
-¿Putas?
-Lu ¿Podemos hablar?
-Depende lo que quieras hablar.
-Quiero pedirte disculpas, por cómo te hablé, ya sabes, ése día, fui idiota, lo sé, me dejé llevar.
-Hasta que lo reconoces. Mauricio no es nada mío, es como un “amigo”
-Y por qué lo dices en ése tono?
-Digamos que no le gusta que lo mande a la Friend Zone.
-Entonces él quiere algo más contigo ¿Estoy en lo correcto?
-Podría decirse que sí.
-¿Te gusta?
-Es simpático –Dijo en su intento de sacarle celos-
-Ah…
-Pero hay alguien que me gusta más.
-Yo también conocí a alguien que me gusta mucho.
- Ah…
-La conocí hace ya 5 meses, es una chica encantadora, es traviesa y risueña, también tiene su carácter y no es fácil de conquistar pero yo me gané su corazón en un par de días, culpo a mi habilidad en la cama-Dijo pícaramente, en tonito chulesco- su nombre es Lu ¿La conoces?
-Una sonrisa acompañada de hipidos se escuchaban al otro lado de la línea.-
-Princesa, no llores. Te extraño, y no sabes lo que desearía por poder dejar todo atrás y estar en estos momentos contigo, sé que no somos nada y es por mi culpa pero… Cuando regrese, te conquistaré de nuevo, y estaremos juntos para siempre. ¿Te acuerdas nuestra promesa? Infinito como las gotas que conforman el mar…
-Nuestro destino es por siempre juntos estar. –pronunció completando la frase-
-Exactamente. Te amo, Lu.
-Te sigo amando, Eduardo. ¿Sabes? Hoy soñé contigo, quizás era un aviso de que hablaríamos.
-¿Soñaste algo lindo?
-Uhm… Sí y no.
-¿Cómo es eso?
-Pues soñé que habías regresado a mí, que renunciabas a tu puesto y que el hermano de tu padre es quien disque se encargaría de todo el manejo de tu empresa, decías que me extrañabas y me amabas y jurabas no volverte a ir; soñé que tus manos volvían a tocarme, que volvía a ser tuya y tú mío. Pero luego desperté llorando, nada podía ser tan perfecto, tú no estabas y yo seguía igual que siempre, extrañando cada segundo a tu lado.
-Mi niña hermosa, yo también te extraño mucho y diablos, estoy como zombie en el trabajo por las torpes discusiones que me mandé contigo, por no pensar, por… Porque si no fuera el idiota que soy, aún estaríamos juntos. Cuando regrese, llegaré con una rosa por cada día que no estuve a tu lado, aunque serán miles… ¿Dónde vas a meter tanta rosa? Mejor llevaré una rosa por cada mes que no estuve contigo, y regresaré con un anillo, para proponerte que seas mi esposa, si me rechazas por la presencia de otro ser… No me rendiré, pelearé cada día por volver a conquistarte, hasta que así, un día de esos, me des el sí. Tendremos una casa hermosa y con muchos hijos, hijos nuestros. ¿Te gusta la idea mi niña? ¿Aloh? ¿Lu? ¿Estás ahí? Uhm…Tal vez sea mejor que sea sorpresa. Te amo, princesa.





Capítulo 19: Chicos de intercambio

-Apenas y le había alcanzado el tiempo para llegar a la universidad, cuando estuvo en la puerta, el profesor yacía bien acomodado en su pupitre, tocó con educación, con la esperanza de que la dejara pasar –
-Adelante, Señorita del Alcanzar.
- Buenos días, profesor Salas.
- ¿Se le pegaron las sábanas el día de hoy?
-Con la cabeza gacha se fue a buscar asiento, pero no veía ninguno disponible ¿Dónde estaba Sandra? Oh ya, ahí estaba, acomodada a lado de una niña que no tenía ni idea si iba en su clase.-
-Aquí
-¿Se puede? Gracias
-Un muchacho de cabello ligeramente ondeado y de ojos cafés la invitaba a tomar asiento a su lado ¿Desde cuándo es que había tanta gente desconocida? Se preguntaba-
-Chicos, tenemos el día de hoy estudiantes de intercambio, por favor los dos muchachos pasen al frente para presentarse.
-Ambos jóvenes se reincorporaron de sus asientos, entre ellos, el muchacho de su costado y la chica a lado de su traicionera mejor amiga; al estar junto al maestro, cada uno comenzó su introducción.-
-Buenos días, mi nombre es Rodrigo, vengo desde New York, ahm… Estoy aquí porque quería deshacerse de mis padres –Dijo con la voz seria, haciendo que la mayoría en el salón riera- Enserio –Replicó con una sonrisita pícara- Y bueno, aprovecharé estos seis meses para estudiar y conocer un poco el Perú.
* Hola, mi nombre es Khimayra, mis amigos me dicen Kimi y… También vengo desde la ciudad de New York, no, Rodrigo y yo no somos novios, pero sí, venimos desde el mismo centro de estudios. Espero hacer muchos amigos y… Eso, gracias.
-Bienvenidos a este centro de estudio, espero que las clases sean de su agrado y que saquen provecho de esta experiencia, sin más en particular que mencionarles…Por favor tomen asiento en sus respectivos lugares, vamos empezar con las clases de hoy.
-El profesor comenzó a dar cátedra sobre asuntos que ni qué, la verdad es que sólo escuchaba el principio de cada oración y luego se volvía a su cuaderno a hacer un montón de dibujos en las orillas de las hojas –
- ¿Tanto te aburres? –Consultó el chico en susurro-
- Poquito
- ¿Te presto mi cuaderno? Creo que ya cabrán más dibujos en el tuyo
- Jajaja no, gracias. Soy Lu, un placer, Rodrigo ¿Verdad?
- Así es, el placer es todo mío, Lu.
-¿Por qué querías huir de tus padres?
- No huí del todo, mi padre está aquí pero me alquiló un depa, de la que huí es de mi madre, cree que soy la oveja negra de la familia.
-Oh vaya, qué motivos le habrás dado.
-Casi ninguno, soy un pan de Dios –Dijo poniendo sus manos en forma de plegaria y mirando al cielo-
-Bobo
* Señorita del Alcazar y compañero ¿Algo que deseen compartir con la clase?-Intervino el maestro ante tanto cuchicheo-
- Nada, disculpe profesor. –Dijeron al mismo tiempo, volviendo la mirada a sus cuadernos-
-Las horas parecían pasarse demasiado lento, cuanto más miraba el reloj en su muñeca, más eternas parecían las mismas, se acomodó en el pupitre, estirando un brazo y recostando la mitad del rostro en el mismo, tomaba apuntes de lo que oía, era lo más productivo que podría hacer de momento.-
*La estudiante Lu del Alcazar, a dirección por favor. –Interrumpía la secretaria con permiso del docente-
-¿Qué hiciste?
- ¿Yo? Nada, acabo de llegar.
-Con la mirada de todos encima, se levantó y caminó hasta la puerta-
*Será mejor que traiga sus cosas, señorita. –Advirtió la mujer-
-Regresando a su asiento, tomó su cuaderno y lo guardó en la cartera, al igual que sus lapiceros y los colores que había utilizado para hacer sus muy creativos marcos alrededor de las hojas-
-¿Para qué se me solicita? –Cuestionó una vez había salido del salón-
*Un docente la convoca en dirección.
-¿A mi?
*Lu del Alcazar ¿Cierto?
-Así es.
-El resto de camino estuvo en silencio, bajó las escaleras y al entrar en dirección se encontró con la imponente figura de alguien que conocía muy bien,  se mordió el labio inferior y soltó un suspiro un antes de pronunciar palabra alguna-
-Buenos días, profesor Alemán ¿Me solicita usted?
-Muchas gracias por el favor, María. –Dijo en dirección a la secretaria-
-Señorita del Alcazar, por favor sígame hasta el despacho de profesores.
- Caminó detrás de él, al entrar en aquél especie de cuarto, el mayor se encargó de cerrar la puerta con seguro-
- ¿Qué haces aquí?
- “Hola mi amor, yo también te he extrañado”
-Deja los sarcasmos, y te recuerdo que tu y yo ya no somos nada –Decía con un nudo atravesado en la garganta. En su vano intento de ser fuerte mantenía la mirada fija en el contrario, sin muestra de sentimiento alguno-
- Te extrañaba demasiado, necesitaba verte, saber de ti, no me resistí a la idea de saber que ya andabas con alguien más ¿De verdad ya no me amas? ¿De verdad ya es historia lo nuestro? Sólo quiero que me veas a los ojos y me digas si es así, de serlo, te juro que me voy así como vine.
- ¿Es que tú estás loco? ¿Me sacaste de clase por esto?
- He tomado el avión más próximo a salir para verme aquí, a lado de la que en teoría fue mi alumna ¿Te parezco un hombre cuerdo? ; Soy un hombre que esta jodidamente enamorado, quizás más de lo que debería, uno que no piensa con el cerebro, sino con éste otro órgano llamado corazón. Princesa… ¿De verdad ya me olvidaste?
- No es un buen momento para hablar, Eduardo, ¿Sabes que te pueden vetar completamente de la escuela de encontrarte en esta situación?
- ¿Y te parece que me importe?
- Vamos a tu departamento, conversaremos con más calma allá, me iré primero, te veré allá, no quiero que tu docencia se ponga en peligro por tu falta de tino.
- Así es como Lu salió de aquél lugar, se fue hasta el estacionamiento y se montó en su pequeño vehículo, su cabeza estaba llena de pensamientos que había estado tratando de olvidar-¿Qué es lo que hacía allí? Maldita sea, porqué me haces esto, no sabes cuántas ganas tengo de besarte, de abrazarte, llegas y me haces la pregunta más estúpida del mundo ¿Enserio crees que soy capaz de olvidarte tan rápido? –Hablaba en voz alta mientras conducía hasta el edificio donde quedaba el departamento del mayor, el portero la conocía muy bien así que la dejó pasar, lo esperó en su piso, no pasó ni un minuto que el adverso se hacía paso entre el elevador, abrió la puerta y ambos entraron en silencio-
*Princesa…
-Antes de que digas cualquier cosa, quiero aclararte que Mauricio es sólo una persona que conocí, se podría decir que es mi amigo; no me acosté con él, no pasó nada entre nosotros dos, si eso es lo que piensas.
*Mi niña, yo estaba de cólera, de rabia, sabía que no debía buscarte pero desde el segundo en que cortamos, no pude evitar pensar que era el imbécil más grande del mundo por dejarte ir, por no permitir si quiera que me dijeras lo que pensabas, porque decidí sólo yo en una relación que era tuya y mía, que es tuya y mía, o que al menos espero siga siendo tuya y mía. Posiblemente pienses que estoy loco por sacarte de clases de esta manera, pero necesitaba verte cuanto antes, necesitaba sentir que no te he perdido.
-Tú jamás me perdiste, Eduardo. Mi corazón sigue siendo tuyo, mis sentimientos hacia ti siguen intactos, te amo, te amo tanto. Mierda, de verdad soñaba con que regresaras, con que volvieras a mi y reiniciáramos esta historia que nunca debió acabar.
- Y no ha acabado, princesa. Digamos que sólo le pusimos pause –Dijo con aquella sonrisa cautivadora que hacía que la contraria olvidara absolutamente todo lo que los rodeaba-
- ¿Qué esperas que no besas? –Exclamaba con una sonrisa en medio de ojos cristalizados-
- No llores, mi pequeña, ya estoy aquí y prometo no volverme a ir. –Jaló su brazo y la acercó hasta su cuerpo, tomándola de la cintura la levantó del piso y juntó sus labios con los de ella, la chica por su parte rodeó con sus piernas la cintura del contrario y se dieron un profundo de beso, beso expreso de cariño, quizás necesidad, ése efímero beso que sólo es expresado cuando después de tiempo vuelves a reencontrarte con la persona que es y será tu verdadero amor.-
-Te amo, Edu.
-Te amo, mi amor.
-¿Tienes idea de lo mucho que extrañaba tu voz, tus manos, tu cuerpo?
-Seguro tan intensamente como yo extrañaba todo eso de ti.
-¿Qué excusa diste para sacarme de clases eh?
-Pues sólo dije que te trajeran, la secretaria se muere por mi.
-Ay sí, muy casanova tú.
-¿Tu trabajo? ¿Qué pasó allá?
-Le dije a mi padre que renunciaba al cargo, que su hermano tomara el mando de la empresa.
-Amor, pero tu padre confiaba en ti.
-Puedo vivir bien sin la compañía de mi padre, pero no aseguro vivir bien si no tengo a la mujer que amo a mi lado.
- Eres un tonto
-Un tonto que te ama
- ¿Estas feliz?
-Siento que todo vuelve a cobrar sentido ahora que estás aquí a mi lado.
-Volviendo a sus labios, lo abrazó con fuerza, no quería dejarlo ir, no soportaría perderlo de nuevo.-
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-¿Lu? ¿Luu? ¿Luuuu? ¡LU!
-¿Uhm?
-Joder, tienes el sueño pesado, levántate, ya acabaron las clases, tenemos que ir al otro pabellón.
-¿Qué? Ahm… ¡Eduardo!
-¿Sigues soñando con él?
-¿Fue un puto sueño? –Y ahí estaban de nuevo, traicioneras lágrimas anunciando su salida-
-Lu, no llores, no es el momento. –Decía una preocupada Sandra, abrazándola con fuerza mientras el salón de vaciaba.-